La importancia de la detección temprana de la anorexia nerviosa

Los trastornos de comportamiento alimentario (TCA) son más frecuentes en la adolescencia que en cualquier otra época de la vida y cada vez se inician a edades más tempranas. Según los últimos datos epidemiológicos de la Asociación Española para el Estudio de los Trastornos de Comportamiento Alimentario, los diagnósticos de anorexia nerviosa se adelantan a los 13 años, mientras que antes debutaban en edades de entre 14 ó 15 años.

Este problema de salud tiene importantes repercusiones en el desarrollo biológico, psicológico, social y familiar de los niños/as y adolescentes que lo padecen, además supone la enfermedad mental con mayor índice de mortalidad a lo largo de la vida de la persona que lo sufre (5%).

Detectar la enfermedad precozmente es fundamental, por este motivo el papel que tienen los sanitarios, los profesores y la familia es muy importante. Todos ellos deben de conocer los síntomas de este trastorno de conducta alimentaria porque una detección precoz de la enfermedad aumenta la probabilidad de curación y de que la enfermedad no se instaure de manera crónica. Muchos de los síntomas del trastorno de la anorexia nerviosa pueden aparecer meses antes del cambio del patrón alimentario en la paciente o del cambio de su peso. En muchos casos el primer síntoma que aparece es una preocupación excesiva por el contenido calórico de los alimentos, las etiquetas de los alimentos, las dietas restrictivas. También pueden aparecer cambios en el estado de ánimo con intensa irritabilidad, inestabilidad emocional, tristeza, incluso, se puede producir un aislamiento social. Además, se suele incrementar el tiempo de estudio de manera considerable y aparece un interés desmedido por el deporte como medio para quemar calorías.

Tiempo más tarde suele aparecer la gran preocupación por el peso corporal y por la comida, pero antes de eso ocurren una serie de síntomas que nos pueden dar muchas pistas de que algo le está ocurriendo a esa o ese adolescente o niño.

Si crees que tu hijo o un familiar puede estar pasando por esta enfermedad, o necesitas más información, no dudes en consultarme.

 

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